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miércoles, 19 de febrero de 2014

¿Y tu que harías?

Aquí empezó este viaje

Tantas horas, tantos días sintiéndome solo, hicieron que me agarrara a esa linea invisible llamada wifi, para matar el tiempo en vez de aprovecharlo. Casi sin darme cuenta, esa cuerda invisible se convirtió en una soga, una dependencia absurda pero ciber real, haciendo que el viajero, aventurero... creara su propia aventura a través de la red, algo, que podía hacer desde mi supuesto alquilado hogar de mi pueblo de adopción. Como excusas para no salir mucho tiempo a la calle tenía; La incomodidad de unas botas, el no gastar dinero, el frío, la deseada soledad... y mil estupideces más sin sentido. Tener la expectativa de que en cuatro días, en tres o en tres otra vez, hizo que me acomodara un día y otro más en un hogar cálido, con la cuerda invisible o... mil excusas más.

 

Hoy, después de dormir solo dos horas, porque me encontraba enganchado a la cuerda invisible, con la excusa de que mientras mis compatriotas estaban despiertos, una más, me dispuse a cambiar esta triste situación y me fui al taller. Necesitaba tomar aire, sin cuerda ni dependencia. Subí al bus numero tres sin ya necesitar mapa. 53 minutos. En esos 53 minutos veo a la gente entrar y salir. La mayoría con la nuca estirada y la barbilla apuntando al pecho con los auriculares puestos. Un silencio sin conversaciones habita en el gigante de hierro. Nadie se mira, solo los niños. Todos miran sus teléfonos mientras hablan con otras personas que imagino haciendo lo mismo. Inevitable es recordar cuando me sentaba detrás del autobús que nos llevaba de excursión, gracias a un chofer cansado de mandar a callar al personal y pedir que nos sentáramos. ¿Como irán ahora a la excursión, si todos tienen teléfonos? ¿Irán robotizados? ¿Las madres ya no les dirán que tengan cuidado, porque le pueden comunicar su "estado" en directo? ¿Que hay de real en todo esto? Justo unos minutos antes, con mi ipad, había tenido una conversación escrita un tanto violenta, que quizás ni lo era.

 

Llegué a mi parada y antes de bajar grité un "thank you" al chofer, como he visto que todos lo hacen por aquí. Atento con no resbalar descendí sonriente. Aire. Aire sin ser frío. Un frío bienvenido y sonreí. El ritual siempre es el mismo en esa parada. Me acerco al semáforo y mientras presiono el botón que me asegura un temprano paso seguro, me pregunto...¿Funcionaran estas mierdas? Con la negativa en la cabeza tras esperar un largo tiempo, cruzo la vía, voy a la gasolinera y me hago con un café energético enlatado de una famosa marca de bebidas isotópicas. Camino al taller por la resbaladiza y helada calle. Saco mi cámara, le doy al "Rec" digo el día y la hora y comento lo mismo... "a ver como está la cosa hoy"

 

Tengo que reconocer que es una alegría entrar en Echo Cycle, esté como esté la moto. Todos me sonríen y saludan a semejanza de los ya antiguos vídeos de Fernando Alonso visitando la factoría de Renault. Cariño real, visible y palpable como las cosas importantes de la vida. No sé realmente como se escribe, pero es un "as going man" que más o menos es un ¿Que haces tío? o How are you Búfalo? (¿Como estás Búfalo?) Y así voy saludando a todos los sonrientes trabajadores de Echo Cycle hasta llegar al mostrador. Pregunto por Jaime y tras un aviso por los altavoces, aparece... pero esta vez no sonreía como lo había hecho las veces anteriores. Algo no iba bien y su cara sin vocalizarlo me lo dijo. Me dijo que fuera con él. Caminamos por lo que antes era un laberinto para mí, pero que ya conozco hasta llegar a donde estaba la desmembrada Chilitrini, mi moto, nuestra moto. Había tres operarios alrededor de ella como un enfermo que pisa el umbral de la muerte. Paso a paso me iba acercando a ella mientras esta sin emitir ningún gemido, lloraba. Las caras de los enfermeros de sangre negra en las manos cuestionaban, discutían o quizás resolvían la enfermedad de mi fiel compañera.

 

Habían cambiado todo el sistema eléctrico, pero el bypass no dio resultado. Jaime me apartó como a un familiar que está a punto de recibir una mala noticia. Fue sincero.

"Esta moto está cansada. Ya no es solo el problema eléctrico. Arrancó, pero un humo blanquecino nos indica que su corazón está a punto de morir. Lo estamos intentando por todos los medios pero quizás... su vida está llegando a su fin"

La miraba en la distancia. Recordé a la perfección el día que nos conocimos con su brillante rojo y su cara inofensiva. Nuestros primeros metros saliendo de la casa de Martins. Nuestra llegada a Prudhoe Bay donde la carretera dice basta. Fairbanks y Jason con sus greñas en la puerta de su casa de madera. Rocky Mountain en verano cuando sus montañas son caballeros con sombreros de copa y en invierno, futuras señoras vestidas de novias.

 

Búfalos corriendo a nuestro alrededor, dos veces en verano y una en invierno. A mi mente, sin la intención de hacer daño, la ruta 1 por la costa californiana. Tijuana y ella aparcada en la casa de Betto. Mexico y el D.F con todos los mimos recibidos por dos veces. Risas y fotos en las que posaba sin quejarse. Cientos de recuerdos hasta llegar a Ushuaia pasando por Bolivia y aquél salar que quiso segar mi vida. Argentina con sus asados y esos amigos inolvidables. La vuelta desde Ushuaia soportando el peso de dos personas sin quejarse. Aquella foto y la otra. Los dos y los tres y los dos otra vez. Testigo de verdaderos besos y de discusiones que ahora no tienen sentido. Sacarla de aquél gélido trastero en Anchorange, el cual yo mismo había construido la base y el volver oírla rugir. Un témpano de hielo bajo nuestros pies. Enseñarme que son -80 C° encima de una moto y sufrirlo conmigo. Unos paisajes helados de ensueño y un sueño cada vez más helado con las últimas noticias. Llegamos a Edmonton a empujones tras un esfuerzo inapelable que nadie puede poner en tela de juicio. Nos habíamos convertido juntos en los primeros en cruzar el Yukon Territory en medio de un temporal que no se recordaba en 50 años, totalmente solos ella y yo, sin teléfonos satélite ni coche de apoyo, sin protecciones ni protecciones. No nos rendimos cuando su codo llamado suspensión se rompió ni su freno pereció. No nos rendimos cuando nos dijeron que debíamos hacerlos. Cambiamos lo imposible por difícil y abrimos mentes juntos. Creamos sin darnos cuenta una historia a niveles jamás pensados. 68.000 kilometros dándonos la mano.

Volví a mirarla mientras mis ojos se arrugaron, esa presión agonizaba la garganta y respiré con dificultad. Me había salvado. Esa moto con nombre de femenino me había salvado. No solo de mis rutinas ni de mis locuras. No sólo de no poder amar. Podría haber perecido en medio del Yukon o en medio de las Rocky Mountain... pero me entregó en el lugar más seguro de esta parte del viaje. Me entregó en aquella tienda aquella noche del veintitantos del mes de Enero. Me dejó a salvo en casa de Mike y luego de Pablo y Carolina y ahora en casa de Dav. No me dejó en medio de la blanca muerte, ni en medio de la helada muerte. Me había cuidado. Nos había cuidado.

 

Jaime me dijo que tenían un plan "B" viendo la situación actual de Chilitrini. "Te vamos a conseguir una moto nueva para que puedas terminar tu viaje" "Nunca había tenido una moto nueva antes" pensé, mientras mis ojos se tornaron a mi salvadora. ¿Y que hago con ella? pregunté mientras una marca grabada a fuego justo en el centro de mi corazón, me recordaba lo que esa moto había hecho por mi a lo que Jaime contestó sin sonreir "Puedes mandarla a España en Barco"

 

No era un cambio. No era considerar chatarra a mi salvadora. No era una infidelidad aunque parte de mi, sincera y sensible, me dijo que no. "No puedo, esto lo hemos empezado juntos y debemos terminarlo juntos... llegar a new york en otra máquina, es como no llegar" Mientras decía esto me dije... ¡Espera! Tu mismo has dicho que el viaje terminó en Fort Nelson, donde las carreteras ya estaban limpias y negras como lo son las carreteras de Cadiz. Tu mismo has dicho que a partir de ahora es un sin sentido de kilómetros en lineas rectas que alguien construyó en el asfalto. Quizás, siempre y cuando tu amada pueda ser enviada a España... todo esto, se convierta en un simple trámite, redondeando esta historia con la siguiente circunferencia... Llegaste a Alaska con 2000 € y una mochila, has creado tu historia personal que a contagiado a muchos... ¿si terminas con una moto nueva y manteniendo a tu querida moto? Haciendo cuentas... prácticamente todo lo vivido, experimentado y viajado durante estos 2 años... han salido gratis.

Hay que esperar al Sabado a ver si resucita y pueden ocurrir dos cosas: Que lo haga, pero sin garantías o que simplemente no lo haga. En el caso de que sí... intentarlo y ya le he dicho a Jaime, que estaría dispuesto a empujarla hasta New York en caso de avería... sean los kilometros que sean.

Y sigo pensando... ¿tú que harías?

 

7 comentarios:

  1. yo ya te dije ke YA HABIAS HECHO HISTORIA, simplemente acaba la aventura... COMO SEA! y luego ... hasta el OJETE Y MAS ALLAAAAAAA!

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  2. Sigue, acaba tú aventura, con nueva o no, pero no te quedes a medias.

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  3. amigo no le debes nada a nadie, ni tampoco tenes que andar dando muestras de nada... hace lo que quieras, lo dicte el corazon o sencillamente lo que te salga.. un abrazo de gol












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  4. Bufalo, es muy comprensible el sentimiento que tienes por la moto, todos los que montamos una lo tenemos y hemos sentido lo mismo, por mi parte no me separaria de ella,.. sin embargo la moto no siente, es un objeto y fue el medio por el cual tu conseguiste tus sueños, apuesto que si fuera otra moto harias lo mismo, pues la magia esta en ti. Lo que decidas hacer es tu problema amigo, si consideras empujarla hasta Nueva York hazlo.!!, seria algo que tampoco se ha hecho.. como este viaje que nos compartes a diario, y aun asi te acompañariamos.., pues lo que vemos a través de las imagenes que nos compartes es lo que algun día soñamos tambien. Animos y un abrazo desde el centro del Mundo.

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  5. Yo ya te lo dije!!! La moto debería volver, luego, ya decidirás que hacer con ella, permitete la opción de elegir,, no lo dudes. Sobre si moto nueva o no, sobre si acabar con ella o no, que mas da. Creo que no cambiará para nada la imagen que has exteriorizado sobre ti.

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  6. Bueno bufalo que te puedo decir . Termina tu viage con tu moto nueva si te la ofrecen y traete la tuya para casa . Para mi traerme mi moto seria lo mas importante . Hagas lo que hagas yo y creo que muchos estaremos todos los dias delante de este trasto para seguir ......por que no? ...... a nuestro idolo. Un abrazo

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  7. Hasta ahora, todas las decisiones que has ido tomando en esta aventura te han llevado donde estás. Por que ahora vas a empezar a desconfiar si la decisión que tomes es la correcta?.
    Móntate en la primero que puedas, dale las gracias a todos los amigos que dejas atrás, y sal zumbando lo antes posible, porque tanto tiempo parado en el mismo sitio, no es bueno para ti.
    Si tienes que seguir montado aunque sea en un Búfalo de los del vídeo, lo haces, pero ponte en marcha lo antes que puedas.
    Entiendo el cariño que le has cogido a chilitrini, pero no deja de ser una moto.
    Si puedes la mandas, y si no, creo que tienes un candidato potencial para que te la cuide hasta que sepas que hacer con ella, tu amigo Dave.
    Déjate llevar por tu instinto. Un abrazo, amigo.

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